martes, 23 de octubre de 2012

Frío.

Ya es costumbre transformar mis ideas en letras, solo para pensar en voz alta sin pronunciar sonido alguno.
Normal ya es el sonar de mis teclas, una suave pausa, un rápido cabalgar de dedos, presiono, Click, escribo, va en aumento, pero todo sigue igual, aún todo esto es en vano porque tú no sabes y te da igual.
Me he cansado de escribirte cartas en el viento y que vuelen junto a él. Me he cansado de decirte lo que siento y seguir así.
Las fuerzas se van perdiendo, también las ganas; la motivación.
¿Por qué no te vas de una vez por todas? No te molestes, no tardo en irme yo.
Anoche mi sonrisa no fuiste tú. espero lo sepas. Anoche mi último pensamiento no fuiste tú. tomalo en cuenta. Hace mucho tiempo pensarte me da flojera, mi imaginación no me permite soñar. 
No me gusta sentir todo esto, es como inusual. ¿No te pasa? Me emocionan otras palabras, otra piel me hace vibrar. 
Siento que me pierdes un poco a cada intante y yo te pierdo mucho mas.

Hoy me gustaría ser una hoja, ya es otoño y volar suena hermoso, divertido, relajante. Eso necesito, tomarme un momento, escuchar el tronar de mi misma. 

Sonreí. 

Amo otoño, amo el frío, amo la forma en que Viveros se cubre de las hojas secas, sus hojas de estrella.

Te prometí un día llevarte, temo no poder hacerlo. Me invade la nostalgía. No entiendo. ¿Qué pasa? Comienzo a odiarte. Las cosas no eran perfectas, pero eran demasiado buenas. Los planes, los sueños, esos momentos, esos silencios, las miradas, las risas, las lágrimas. Eras mi mejor amigo. ¿Por qué? 
Necesito soltarlo urgentemente. Las preguntas invaden mi cabeza. 

Perdón, me desespero. 

Estas, te hablo y no respondes. Si tan solo no me importaras tanto... 

No puedo terminar de escribir, no si ni dónde empecé, podría hablarte toda la tarde, tengo tanto que decirte, pero no puedo, debo volver a mi realidad.

Una cosa más, ¿podrías quererme tanto cómo yo a ti? 

No hay comentarios:

Publicar un comentario